RÁNQUIL.– Con el firme propósito de potenciar la productividad ganadera y aprovechar al máximo las condiciones del suelo local, el equipo Prodesal de Ñipas llevó a cabo un ensayo en praderas con forraje alternativo, iniciativa que permitió evaluar el comportamiento de distintas mezclas de semillas bajo las condiciones edafoclimáticas y en un suelo franco-arcilloso propias de la comuna de Ránquil.
El trabajo experimental se inició con la siembra el 18 de junio del presente año y, tras cuatro meses de análisis y monitoreo constante, el equipo técnico elaborara un informe detallado con los resultados y conclusiones del proceso. Este esfuerzo, que unió voluntad pública y privada, se desarrolló en un terreno facilitado por el agricultor Francisco Nova (sector El Barco), contando además con el apoyo de las empresas Acoma y Copelec, en una muestra concreta de colaboración para el desarrollo rural.
Los resultados fueron reveladores. Según el pre informe técnico, las combinaciones de ballica anual con trébol balansa y avena strigosa con ballica italiana destacaron por su eficiencia y buena adaptación, mostrando un crecimiento vigoroso y una respuesta favorable a las condiciones del terreno. En contraste, especies como la festuca y la ballica bianual presentaron un comportamiento deficiente, afectadas principalmente por factores ambientales, lo que limitó su desarrollo.
Sin embargo, bajo las condiciones de un suelo franco-arcilloso, la gran protagonista del ensayo fue la arveja forrajera, que demostró una notable adaptación y alto rendimiento, alcanzando potenciales productivos de hasta 1.372 fardos por hectárea (potencial cifra), convirtiéndose así en una alternativa promisoria para los productores locales que buscan diversificar y optimizar sus sistemas de forraje.
Desde el equipo Prodesal de Ñipas destacaron la relevancia de esta experiencia, señalando que los resultados obtenidos permitirán fortalecer las recomendaciones técnicas para los agricultores y ganaderos de la zona, impulsando una producción más eficiente, resiliente y sostenible frente a los desafíos del cambio climático.
El ensayo no solo representa un avance técnico-científico en el manejo de praderas, sino también un ejemplo de articulación entre comunidad, municipio y empresas, demostrando que la innovación y la cooperación son claves para el desarrollo del territorio rural.
