Lo que comenzó hace poco más de un año como un taller comunitario impulsado por el Programa Quiero Mi Barrio, hoy llevará la riqueza cultural de Rucapequén a uno de los principales encuentros de artes visuales del país.
Las puntadas de las Bordadoras de Rucapequén cruzarán las fronteras de Ñuble para ser parte de la itinerancia 2026 «Trenzando Territorios Vivos», donde, a través de una cartografía bordada, compartirán la memoria, la identidad y la riqueza cultural de una localidad con profundas raíces agrícolas y ferroviarias. La obra formará parte del Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso (FIFV) y será publicada en un fotolibro junto a fotografías y poemas creados por comunidades de Valparaíso, Hijuelas, Llay-Llay, Til Til, Chillán Viejo, Yumbel y San Rosendo.
La cartografía fue construida de manera colectiva mediante el bordado, transformando la memoria del territorio en una obra que rescata su historia, visibiliza sus desafíos y proyecta la identidad de la denominada “morada del pequén” hacia un escenario nacional e internacional.
Veneranda Fuentes, presidenta de las Bordadoras de Rucapequén, explicó el significado de la obra colectiva, «esta cartografía —este mapa— reúne costumbres, infraestructura, patrimonio vivo, flora y fauna, tanto del pasado como del presente, además identifica las amenazas que enfrenta nuestro pueblo y que, como comunidad, debemos considerar para proteger nuestro territorio.
«La integrante de la agrupación Paz Godoy valoró el proceso como una oportunidad para reencontrarse con su historia y proyectar el futuro de la localidad, «este trabajo me permitió reencontrarme con mi pueblo, muchas veces olvidado, y valorar las riquezas que aún nos entrega la tierra. Igual de importante fue identificar las amenazas que enfrenta nuestro entorno, como la contaminación de este bello lugar. Por eso, cada puntada representa nuestro anhelo de construir un Rucapequén más limpio, más cuidado y con mayor conciencia sobre su patrimonio.»

Por su parte, la directora de la Red Trenzando, Daniela Gutiérrez, destacó el aporte de la agrupación a la iniciativa, “ha sido muy valioso contar con este grupo de mujeres, no solo por su talento para el bordado, sino que también por la forma en que rescatan y ponen en valor las riquezas culturales de su territorio. Esa experiencia colectiva, que comparten con las demás participantes, enriquece profundamente el trabajo colaborativo que impulsamos como Red»
La seremi de Vivienda y Urbanismo, Carolina Navarrete Rubio, y el alcalde de Chillán Viejo, Jorge del Pozo, destacaron que este reconocimiento refleja el impacto que ha tenido el Programa Quiero Mi Barrio en el fortalecimiento de la identidad local, lo que demuestra cómo el trabajo comunitario puede reforzar el sentido de pertenencia y proyectar la historia de los barrios más allá de la región.
A poco más de un año de su creación, las Bordadoras de Rucapequén han consolidado un espacio de encuentro comunitario donde el arte textil fortalece el sentido de pertenencia, preserva la memoria colectiva y pone en valor las profundas raíces agrícolas y ferroviarias de la localidad. Hoy, ese trabajo trasciende el ámbito local para convertirse en un símbolo del patrimonio cultural de Rucapequén en un escenario de alcance internacional.

Fotografía muestra a grupo de bordadoras reunidas exhibiendo mapa cartográfico bordado de Rucapequén

