En Chile, uno de los arácnidos más temidos es la araña de rincón (Loxosceles laeta). Su mordedura puede ser peligrosa y, en casos graves, poner en riesgo la vida.
La araña de rincón es una especie común en Sudamérica, mide entre 1 y 3 centímetros y es de color marrón. Su cuerpo tiene forma similar a un violín en la parte dorsal y se desplaza con gran rapidez. Suele estar más activa durante la primavera y el verano, ya que es su período de reproducción.
Como su nombre indica, esta araña prefiere los rincones, lugares oscuros, secos y poco frecuentados, como detrás de muebles, cuadros o lavaplatos, dentro de zapatos y ropa guardada por mucho tiempo, grietas en techos y paredes, armarios o bodegas poco transitados.
“La mordedura de la araña de rincón suele ser dolorosa, aunque en algunos casos puede pasar desapercibida, los síntomas aparecen entre 2 y 18 horas después de la mordida, y las reacciones se clasifican en: reacción cutánea (piel) donde podemos observar inflamación, enrojecimiento con un borde azul grisáceo y un centro violáceo en la zona afectada. La gravedad depende del tamaño de la araña.
Después de “12 a 24 horas la persona puede presentar dolores musculares y articulares, palpitaciones, fiebre alta, náuseas, vómitos, piel amarilla (ictericia) y sangre en la orina”.
Al ser mordido por esta araña, hay que actuar rápidamente lavando la zona afectada con agua y jabón y aplicar hielo de forma indirecta (envuelto en un paño) para disminuir la velocidad de reacción al veneno. Asimismo, se debe permanecer tranquilo e ir al servicio de urgencia más cercano.
Recomendaciones para reducir el riesgo de contacto con la araña de rincón:
Limpiar, aspirar y ordenar con frecuencia minuciosamente detrás de cuadros, muebles pegados a los muros, rincones de la casa, detrás del lavaplatos y artefactos del baño.Separar las camas de los muros al menos 10 cm.
Evitar que los niños jueguen en closet o cajas que no hayan sido antes revisadas por algún adulto responsable.
Sacudir y revisar la cama, ropa y zapatos antes de usarlos.
No colgar toallas o ropa en las paredes.
Al entrar a recintos que hayan permanecido cerrados por mucho tiempo o bien estén oscuros o sucios, hacerlo de forma precavida, iluminando el sector y provocando ruido, esto dará tiempo a las arañas para alejarse.
Evitar el ingreso desde el exterior sellando grietas y conductos.
Revisar previamente muebles y objetos que ingresen a la casa.
No acumular materiales que puedan atraer insectos o fuente de alimento para las arañas.
Manipular objetos apilados o acumulados por mucho tiempo, como cajas ropa, materiales de construcción, utilizando guantes y calzado adecuado.


